Clase 4
Definición de géneros literarios. Clasificación, características principales, subgéneros.
Las escuelas o movimientos literarios.
El canon literario.
http://es.scribd.com/doc/140234761/Presentacionieserh
Tarea:
Leer la historieta de Enrique Breccia basada en "El matadero" de Esteban Echeverría (1838). Pág. 5 a 12
La encontrarán en el siguiente enlace.
http://www.terras.edu.ar/biblioteca/14/14HLA_Piglia_Unidad_2.pdf
(Piglia, R.: La Argentina en pedazos)
A partir de la historieta, escribir una narración basándose en lo que te sugieren las imágenes. Extensión máxima: 2 páginas. Pueden enviar el texto por email o llevarlo a la próxima clase.
Recuerden que ya está disponible el cuadernillo en la fotocopiadora del instituto.
Si quieren profundizar en los temas desarrollados en la clase, pueden leer los siguientes textos:
http://teorialiteraria2009.files.wordpress.com/2009/06/fowler1.pdf
http://teorialiteraria2009.files.wordpress.com/2009/04/tinianov-juri-sobre-la-evolucion-literaria.pdf
Este blog fue creado para la materia Apreciación Literaria, perteneciente a la carrera de Periodismo integral del Instituto IESERH Rosario, Santa Fe, Argentina. A través de este medio, publicaremos los contenidos de las clases y materiales complementarios al cuadernillo, con el fin de que puedan seguir los temas dados y estar actualizados con las tareas si no han podido asistir. Al final de cada entrada, encontrarán un espacio para subir comentarios, tareas y dudas.
El matadero (Emanuel Rodriguez)
ResponderEliminarLa lluvia había charqueado los impermeables pisos de tierra del matadero, (ya apisonada millones de veces por lo animales). Hacia 15 días que dicho fenómeno natural no dejaba trabajar con intensidad a los gauchos y se acercaban las pascuas de 1938, que encontraba a Buenos Aires en una situación difícil.
Los federales, firmes como una roca, dispuestos a dar sus vidas por sus ideales y su libertad. Por la otra parte los unitarios que gobernaban las zona en esos tiempos; esa clase refinada, cuasi europea, que no necesitaban ensuciarse las manos de sangre para llevar el pan a su hogares.
Por gracia de Dios, o por habilidad del encargado, una tropa de 50 novillos gordos llega al matadero del alto y era tal la necesidad de trabajar que en solo un cuarto de hora tenían a casi todos tendidos en la playa del establecimiento, listos para ser carneados, almacenados, y posteriormente comercializados.
Pero un ejemplar aun no había sido atrapado, y los gauchos empezaron a dudar de que ese animal sea un novillo, porque vieron que algo gigante de colgaba de su cuerpo y casi sin duda eran los testículos. Maldijeron al seguramente unitario que los había proveído por haberlos engañados como niños cuando confirmaron que aquello que colgaba entre sus piernas no era un trozo de barro y aquella actitud desenfrenada y violenta del animal denotaba su carácter de toro.
Las maniobran con los látigos seguían pero el animal resistía a casi todo, incluso rompió varios lazos de aquellos gauchos montados que intentaban amarrarlo.
Una vez enlazado, con gran dominio de la faja fue castrado y sus genitales fueron exhibidos por un trabajador en signo de victoria, pero en ese momento, el “premio” dejo de ser el atractivo principal de la escena, porque entrando al matadero montando un caballo tan puro como el agua, se encontraba un unitario, vistiendo elegante, con frac, galera y bastón.
Los gauchos no tardaron en gritar cosas como “pero unitario” o “ ese es un monta sillas como los gringos”. Uno de ellos, el más agrandado y presumido del grupo, haciendo alarde de su destreza con el lazo, además motivado por los demás, lo bajo al unitario de un solo golpe.
El agredido con motivo de defensa quiso utilizar su pistola, pero rápidamente fue sujetado por los federales, que anticiparon de antemano la jugada.
Lo primero que surgió fuero degollarlo, pero uno tuvo una idea un poco más cruel y al grito de “mueran los unitarios” lo llevaron hacia la casilla.
Cortaron su cabello con la tijera que se usa para las clinas de los caballos para que parezca un federal y lo amarraron desnudo a una mesa boca abajo y con máxima rudeza lo azotaron el las nalgas y en el cuerpo entero.
Le sobraba valentía al unitario que defendió con uñas y dientes sus ideas; pero le faltaban fuerzas para enfrentarse al grupo que exigía y luchaba por su libertad de pensamientos.
La bronca irradiada por aquel gaucho promotor de esta lucha fue más grande que su piedad. Eran momentos difíciles aquellos, y ya era tarde para arrepentirse porque un río de sangre había ensuciado el piso de la casilla y provenía del cuerpo de aquel unitario victima de las contradicciones de una sociedad bipolar.
Minutos después, nadie había quedado en el matadero del alto, solo quedaba el aire espeso de la guerra de un pueblo que buscaba en la lucha de sus hombres un camino sobre el cual pudiera construir su cimientos.
Gracias por compartir tu texto, Emanuel. Espero a que los demás también se animen a subir sus narraciones. Saludos!
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